El trabajo híbrido ha transformado la experiencia del lugar de trabajo: ya no se “diseña”, sino que se observa en tiempo real a través de datos, visibilidad de uso e inteligencia artificial.
Las organizaciones de alto rendimiento ya no persiguen la oficina perfecta, sino que se enfocan en crear un entorno claro, medible y sin fricciones que realmente se adapte a la forma en que las personas trabajan.